5 Respuestas a “Canciones del espacio exterior

  1. Respecto a música moderna, sólo puedo agregar a los ejemplos precitados la “Canción Extraterrestre” (2008), de “Los Consiglieri”. Se trata de una banda de Punk Rock, conformada en 2005 (http://www.losconsiglieri.com.ar):
    “A mi vecino / mal parido en un planeta / igualito al mío: / fijate si entristecés, / si es que lográs descubrir / lo que hacemos con la vida. /
    Porque si podés sentir, / el mundo mejoraría; /
    porque está más cerca de Dios /quien está allá arriba. / No es que lo quiera para mí, / te mostraría qué haría: / por qué no usás el poder
    para mostrarnos salida”.
    Como puede verse, refleja la imagen mesiánica estándar del ET salvador, cuasi angélico ya que “está más cerca de Dios”.
    Pero mucho más me interesa llamar la atención sobre un par de tanguitos, verdaderas rarezas, por introducir en su mitología “seres espaciales”. Primero “Apocalipsis” (1972-73), con letra (nada menos) de Juan Carlos Marambio Catán, y música de Pedro Ortiz:
    “Entre chivas y melenas / el mundo vive agitado; /no se saben si reviven / los profetas de la Biblia / o es un corso a contramano… / Tal vez seres que descienden / de satélites con vida… / Unisexis de la mano…”
    Luego “Buenos Aires 3000”, con música de Sebastián Piana sobre versos de León Benarós, pieza de la que no pude obtener año de primera publicación:
    “De rascacielos un bosque te pobló / y en la galaxia tu nombre resonó. / Te quiero imaginar de frente y de perfil, / mi Buenos Aires del año 3000. / Baires 3000, ¿qué será de los dos? /
    Yo, sólo ayer. Vos, un grito hacia el sol. / Tendrás alguna / cita en la Luna, / y un colectivo a Marte llegará”.
    Cierto es que aquí no aparece extraterrestre alguno… Pero su presencia es tácita: ¿con quién, si no, un porteño podría citarse en la luna?
    Y por fin una milonga, “Canción de las Venusinas”, de Astor Piazzola y Horacio Ferrer, que copiaré entera, aún a riesgo de que fulminen anatema sobre mí los dioses tutelares de la web:
    “Un día las venusinas bajaron en Buenos Aires /
    con unas sombrillas claras. / De su planeta de hembras llegaban / por los espacios, / hermosas, pibas y extrañas. / Las vieron llegar, tan sólo, los que andan de madrugada. / Y nadie se las creyó, / dijeron: “Son de mentira, ¡palomas de propaganda!” / Vivieron, en nuestras calles, cien días con sus cien noches. / Los ojos rojos tenían / y polen en los corpiños y soles en las enaguas, / ¡qué lindas las venusinas! / Traían dos corazones invictos en las entrañas. / Ningún varón las amó. / Decían: “Son espejismo, fantasma, ¡puro fantasma!” / Las vieron ir por Retiro, por Once y plaza Lavalle, / absortas y enamoradas. / Tiraban a los muchachos sus besos del otro mundo / y nadie se los besaba. / Se sabe, porque se sabe, que un martes muy de mañana, / solteras de gravedad, / se fueron todas al río, a echar su ternura al agua. / Y un día las venusinas volvieron camino a Venus / con unas sombrillas claras. / Algunas se demoraron y anclaron en Buenos Aires / perdidas de su bandada. / Son esas mujeres hondas, calladas, tristes y raras / que habitan esta ciudad, / y fueron las que inventaron los tangos y la nostalgia”.
    Además de su belleza poética, resalta la extrañeza de las venusinas, y aquello que implica el último verso: que estarían entre nosotros por lo menos desde fines del siglo XIX.

  2. Hacía un muuucho que no recibía un comentario que superase con tanta solvencia y riqueza el texto que lo originó. Maravillosos tus aportes, todos sorprendentes y hasta ahora desconocidos para mí. ¡Gracias Gabriel!

  3. Gracias a vos, Ale. Y eso que, por excusar prolijidad, evité mencionar el clásico “¡Que se vengan los chicos!”, de “Los Arroyeños”, y algunos bichos raros, como el tango “Aquelarre” (2001, Ogivieki y Pierro). que se queja: “¿De qué sirve que a Venus / alguna nave llegue / o que un robot se pliegue /pa’ no ocupar lugar; /que las computadoras /sonrían y saluden /o que en la casa ayuden /el piso a rasquetear? / Si no encontrás laburo / ni de aprendiz de esclavo; / si no hay para estofao /
    ni para apechugar”. Etc., etc. O bien, en la misma sintonía, “Arrabal Cósmico” (2002, Barcos y Pilosof), quien advierte a Buenos Aires que, si bien el “mundo te llega por antenas”, al final “queda siempre lejano”. Y remata: “Aparatos con mucha información, /cultura artificial de alma ausente, /valores destruidos sin compasión, /¿hacia dónde nos conduce ese puente?”…
    ¡¡PERDÓN!!

  4. ¡Humille, Gabriel, humille! Muchísimas gracias. Confesión: nunca había reparado en la letra de “¡Que se vengan los chicos!” (aclaro: no fue escrita por el padre Grassi). Bien, estoy orgulloso de tener lectores como Ud. Un lujo.

  5. Falta el tema de The Carpenters “Calling Occupants Of Interplanetary Craft”
    Fijate en http://www.whizzo.ca/carpenter/lyrics/calling_occupants.html
    saludos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s