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Los platillos no estarán solos: nace Íkaros

Hasta los enemigos de David Vincent recomiendan el "Anuario de CdU": son 248 páginas para chuparse el meñique.

La Fundación Anomalía, establecida en Santander, España, está por cambiar de nombre. Se llamará Fundación Íkaros y promete ampliar su enfoque, abarcará anomalías científicas y culturales que trascienden la cuestión ovni (la vocación original de sus impulsores), e implementará nuevos recursos tecnológicos para poner su patrimonio al alcance de un número cada vez mayor de interesados.

Hay que celebrar que en el último número de su revista oficial, el Anuario CdU Nro 34, ofrece los mejores artículos ufológicos que leímos en años, entre ellos un imperdible estudio de Chris Aubeck donde compara a los demonios medievales con las abducciones modernas, una suerte de meta-análisis realizado por Luis R. González, quien examinó la literatura especializada sobre taxonomía humanoide como ningún otro ufólogo lo había intentado antes, y un ensayo del ingeniero Manuel Borraz que no sólo muestra lo que la investigación ufológica debió haber sido sino que es tan entretenido como un cortometraje, con sus héroes, malos y traidores. La edición incluye un capítulo inédito de mi libro Invasores y varias reseñas elogiosas, gesto que agradezco a críticos y editores.
Como dije en otras ocasiones, CdU es una revista insustituible en la biblioteca de los aficionados al estudio de los ovnis. A partir del próximo anuario, no deberá faltar en los estantes de ningún estudioso de las anomalías científicas.
Hasta ese momento, entonces.

¿Embajadora de la ONU ante los ET? Falso: el puesto sigue vacante

Había empezado a frotarme las manos como Mr. Burns ante el teclado de la compu. Juro que me hubiese encantado titular “¿Diplomática ñoqui o el destino de la Tierra en sus manos?”. Pero la versión según la cual la astrofísica malasia Mazlan Binti Othman iba a ser designada embajadora de las Naciones Unidas para coordinar la respuesta de la Humanidad cuando se produjera un contacto con una raza alienígena es tan cierta como la muñecopsia del extraterrestre de Roswell (que había resultado ser primo de Max Headroom). Con una salvedad: esta vez la picardía no fue de una productora de televisión inglesa sino de un medio gráfico, más precisamente  The Sunday Times. La falsa noticia, titulada “If Mars attacks, she’s our leader” (no intenten usar el buscador, ya bajaron la nota), fue copipasteada por medio mundo, entre nosotros por Crónica y Clarín.
Alguno podrá decir que fue un “equívoco” por el hecho de que Othman es directora de la Oficina de las Naciones Unidas para Asuntos del Espacio Exterior (UNOOSA), un organismo de la Asamblea General con sede en Viena encargado de implementar políticas relacionadas con el espacio. Pero su nombramiento tampoco es reciente, ya que Othman había ocupado ese despacho entre 1999 y 2002; tras un paréntesis de cinco años (en los que regresó a su país para organizar la Agencia Espacial), retomó el cargo en 2007.
El primer periodista hispanoparlante en parar la bola fue –como casi siempre– el periodista de El Correo Luis Alfonso Gámez desde su blog Magonia. Luis, flamante autor de La cara oculta del misterio (Ed. Comares, 2010), cuenta que Matthew Weaver, de The Guardian, fue el primero en llamar y escuchar la desmentida en boca de la astrofísica. “Suena genial –le dijo-, pero tengo que negarlo”.
Sobre el tema, lo más parecido a una buena idea fue el “parlamento científico” propuesto por el cosmólogo y astrobiólogo Paul Davies. ¿Qué opina el científico del proyecto SETI sobre el papel de la O.N.U. ante la hipótesis en cuestión? Fue clarísimo: “Imagine que vamos a las Naciones Unidas, tan ‘expertas’ en encontrar soluciones armoniosas para los problemas del mundo… sería un completo desastre. ¿Y cuáles son las agencias que pueden representar realmente a la humanidad? No acudiría a la Iglesia Católica, ¿verdad? Ni al Ejército de EEUU.”

“Invasores” sigue dando batalla

En el blog dedicado al libro se han detectado novedades. Una es la presentación de INVASORES en la ciudad entrerriana que es escenario del capítulo “Cielo picado en Victoria”. Otra tiene que ver con un famoso “caso ovni” de fines de los 60, que en estos días celebra su 42 aniversario. Allí sale a luz un significativo mensaje de Juan Carlos Peccinetti, protagonista central de aquellos sucesos. Quedan invitados a visitar el blog de INVASORES – Historias reales de extraterrestres en la Argentina.

Tyson: knockout a los mitos ufológicos de un astrofísico apasionado

Muchos ufólogos refunfuñan toda la vida porque no encuentran científicos que estudien apasionadamente el dossier ovni. Pasan los años y nada: ninguno se inmiscuye hasta las tripas en el asunto de los objetos voladores no identificados. El astrofísico Neil deGrasse Tyson es miembro de la Sociedad Planetaria, del Consejo Asesor de la NASA y autor de varios libros de divulgación de la ciencia. No sólo es un gran científico. También es un entusiasta promotor de la difusión masiva de las preguntas con la que es posible acceder a conocimientos nuevos. No como el típico “profe didáctico”, sino como un showman atrapante y sensible que ataca el punto con argumentos sencillos y ejemplos al alcance de cualquiera, aunque con más ironías que parábolas. Cuando se presenta en la tele maneja silencios dramáticos, rasga el aire con exclamaciones feroces y conmueve como si fuera un pastor evangelista. El Planetario Hayden, dirigido por Tyson, tiene una página donde luce como un rock star de la ciencia. Es inevitable recordar a Carl Sagan, a quien algunos colegas reprochaban que “bajara” para hablar de ciencia en prime time. No extraña saber, entonces, que Tyson haya sido fichado por el mismo Sagan en Cornell. Neil deGrasse Tyson maneja las claves de la comunicación directa (a la mandíbula) y hay momentos en que no sabemos si pesa más el doctor en astrofísica, el campeón de lucha libre o el bailarín que ganó una medalla de oro sudando ritmos latinos.

Con ustedes, el gran Neil Tyson. Que nos habla de la necesidad de robarse un cenicero cuando uno es abducido por un plato volador.

Vía Amazing.es y Moisés Garrido.

Fabio Zerpa ¿tenía razón o nos vendió un buzón?

“Cierta tarde de 1984 un rockero visitó un centro de estudios psicoespaciales en el barrio de Saavedra. El rockero era Andrés Calamaro, el instituto se llamaba ONIFE-CEP, y el objetivo: conseguir que el director le permitiera usar su nombre en un tema de su nuevo álbum. La canción tenía un estribillo machacón: “Fabio Zerpa tiene razón/Hay marcianos entre la gente/No sé que quieren ni de dónde son/Ni que hacen aquí en la Tierra/Pero de algo estoy seguro/Que están copando el mundo a traición”. Zerpa aceptó con una condición: aclarar, con su voz, que “ellos” no copan ni traicionan a nadie sino que “vienen a traer un mensaje de amor y paz”. De entrada, entonces, tanta razón no tenía. Pero la letra de Calamaro y la voz de Zerpa contradiciéndolo consolidó el hit más perdurable de Hotel Calamaro. La asociación mental entre Fabio Zerpa con la búsqueda de inteligencias extraterrestres – por más que los exobiólogos lloren- ya estaba instalada en el imaginario colectivo de los argentinos. Hacía tiempo que su nombre presidía bromas, cuentos y clisé sobre los hipotéticos visitantes siderales.

Desde hace 50 años, su presencia allí donde se presenta un fenómeno celeste inusual otorga al suceso carta de extrañeza. Zerpa almuerza con Mirtha Legrand cada vez que un plato volador es noticia y es el candidato a opinar cuando Hollywood dedica a los alienígenas una nueva película (que Zerpa apoyará si los muestra pacíficos). Su celebridad, sus ideas y el tratamiento que le dio al tema son claves para entender la inserción de los ovnis en la cultura popular….”

Así comienza el artículo subtitulado “Mitos y verdades y personajes de la ufología nacional”, centrado en un perfil del actor uruguayo e incluido en el Fascículo V de la colección 200 Argentinos – Vida, Pasión y Muerte (1810-2010), la colección dirigida por Jorge Lanata y Guillermo Alfieri que está publicando la revista Veintitrés a propósito del Bicentenario.

La minibiografía de Zerpa es publicada en dos partes. La primera, desde hoy en los kioscos, es un sucinto introito sobre su infancia y sus amores de juventud, los inicios de su carrera actoral y su complicado arribo a Buenos Aires, sus contactos del primer tipo y los que mantuvo con quienes contribuyeron a su fama. Las aventuras de Zerpa y sus misterios son también una excusa para repasar otras figuras descollantes de los albores del platillismo local, como Benjamín “Pelón” Solari Parravicini, Nicolás “Pipo” Mancera, Jorge y Napy Duclout, Enrique Llanas, Alejandro Vignati, Eduardo Azcuy, Omar Roque Pagani, Ariel Ciro Rietti, Cristian Vogt, Agapito Millán, Oscar Pérez Alemán, Eustaquio Zagorski y Benito Segundo Reyna.

En la segunda parte, disponible desde el 21 de Mayo, suben a escena Pedro Romaniuk, Oscar Galíndez, Francisco García y Dionisio Llanca. También se ocupa de algunos de los encuentros cercanos que hicieron de Zerpa un personaje de enorme popularidad y devela qué hay de cierto sobre sus pretendidos estudios terciarios, dato éste que hubiera sido irrelevante si no los hubiese invocado por años para dar una pátina de credibilidad científica a sus espeluznantes afirmaciones sobre la “realidad extraterrestre” en el planeta.

En suma, un perfil posible del galán de la ufología que me había quedado con ganas de contar en mi libro, Invasores. Historias reales de extraterrestres en la Argentina (Sudamericana, 2009).

Para este trabajo, que por motivos obvios no puedo publicar completo en este blog, estoy en deuda con Marcelo Daniel Gil, autor de la amena autobiografía de Zerpa, Fabio Zerpa tiene razón (Ed. Atlántida, 2009), Pablo López Kaiserián y Teresita Escario, quienes me ayudaron con la entrevista.