Archivo de la categoría: PÁRRAFOS SUBRAYADOS

Le llamaban “El gigante”

“…Un resumen diría lo que sigue: que Jorge González nació el 31 de enero de 1966 en El Colorado, a mil doscientos kilómetros de Buenos Aires, hijo del matrimonio de Mercedes y Felipe, ama de casa ella, empleado de la construcción él, y que vivió con esa familia compartiendo lo poco que compartir se podía: un cuarto con sus hermanos (Plácida, Zunilda, Ricardo, Omar) y apenas la comida. Diría, también, que después de iniciarse a los nueve años en trabajos de los brutos —cosechar algodón, desmontar monte cerrado— a los dieciséis le propusieron integrar un equipo de básquet en un club de la vecina provincia de Chaco y él dijo sí. Que jugó en la Selección Argentina, fue elegido en el draft de la NBA, devino estrella de la lucha libre, viajó por treinta países, participó en la serie Baywatch, tuvo mujeres, tuvo chofer, tuvo dinero, y que hoy vive en el pueblo que lo vio nacer sin poder caminar, pobre, solo y diabético. Y diría, también, que todo eso le sucedió a Jorge González por ser una criatura extraordinaria de dos metros treinta y un centímetros de alto —un gigante— y que a eso —a esa altura— le debe toda su suerte. Le debe toda su desgracia.”

En Junio de 2007, nuestra amiga, la cronista Leila Guerrieropublicó en la revista Gatopardo un precioso perfil de Jorge González, fallecido el pasado viernes, a los 44 años, en la ciudad de San Martín (Chaco). Bueno, llegó el momento de releerla.

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Bunge sobre Mario Pantaleo

(El padre Mario) Pantaleo fue alumno mío, en la década del ’50, de filosofía de la ciencia. Estaba aterrorizado por la materia. Lo tuve que aplazar porque se copiaba, se escondía el machete en la sotana. Me extrañó mucho. Un día, el cónsul en Costa Rica me mostró una foto de él y me dijo: ‘Este hombre es un santo’. ¡Ja! ‘Viejo conocido’, respondí.”
De la excelente entrevista que hizo Matías Loewy en Montreal al filósofo argentino Mario Bunge, en Newsweek Argentina de hoy. Sin desperdicio.

Daniel Riera presenta “Evangelios y apócrifos”

Por Daniel RieraLa Espiga de Trigo había cambiado su legendario nombre por el más existencial Ya no somos los que éramos. Nadie dudaba de la audacia del gesto: algunos, sí, se atrevieron a dudar de su pertinencia. El nuevo nombre parecía destinado a espantar a la clientela cautiva, la que había hecho grande a la panadería, la que valoraba el respeto por ciertas marcas de estilo que, sumadas, determinaban una tradición.

“La ex Espiga de Trigo se convirtió en una panadería de vanguardia: las colchonetas en el suelo obligaban a los clientes a quitarse los zapatos al entrar. Una empleada solícita se encargaba de guardarlos en un viejo horno en desuso y de repartir números como si se tratara de un guardarropa. La empleada estaba vestida de riguroso y ceñido cuero negro, con una máscara de soldador que le cubría el rostro, y era el único ser humano que veían los clientes. El viejo mostrador había sido reemplazado por un paredón de cemento alisado con una puerta negra en el centro. Sobre el paredón habían colgado cuadros con fotos de los productos que ofrecía la panadería, nomenclados de acuerdo con un código alfánumerico. Las medialunas de grasa, por ejemplo,  eran F 1; las de manteca, F2; los cañoncitos de dulce de leche, F3; los de crema pastelera, F4, y así. Cada vez que alguien entraba en Ya no somos… activaba un sensor que activaba a su vez a la liana que trasladaba el micrófono que los clientes debían utilizar para hacer los pedidos. Desde el sótano, un operador “atendía”. Alguien pedía, por ejemplo, 3 F1, 3 F2, 3 F3 y 3 F4, un cuarto de A1 (Flautitas) y un cuarto de A3  (Figazas). El operador armaba el pedido y lo colocaba sobre el montacarga. Cuando el montacarga llegaba a la superficie, la puerta que estaba en el centro del paredón se abría sola, el cliente recibía su pedido y la cuenta, y colocaba el dinero sobre una panera de mimbre. Si alguien tenía la pretensión de irse sin pagar, regresaba descalzo a su casa.”

(Fragmento del capítulo XVII de Evangelios y apócrifos, por Daniel Riera. La novela es presentada el jueves 20 de mayo, a las 19.30, en MU, Punto de Encuentro. Hipólito Yrigoyen 1440. Participan: Pablo Marchetti, Paco y Oliverio.)

Otro fragmento: ¿Quién es Orlando Sebufi? Descargar pdf desde aquí.