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Los platillos no estarán solos: nace Íkaros

Hasta los enemigos de David Vincent recomiendan el "Anuario de CdU": son 248 páginas para chuparse el meñique.

La Fundación Anomalía, establecida en Santander, España, está por cambiar de nombre. Se llamará Fundación Íkaros y promete ampliar su enfoque, abarcará anomalías científicas y culturales que trascienden la cuestión ovni (la vocación original de sus impulsores), e implementará nuevos recursos tecnológicos para poner su patrimonio al alcance de un número cada vez mayor de interesados.

Hay que celebrar que en el último número de su revista oficial, el Anuario CdU Nro 34, ofrece los mejores artículos ufológicos que leímos en años, entre ellos un imperdible estudio de Chris Aubeck donde compara a los demonios medievales con las abducciones modernas, una suerte de meta-análisis realizado por Luis R. González, quien examinó la literatura especializada sobre taxonomía humanoide como ningún otro ufólogo lo había intentado antes, y un ensayo del ingeniero Manuel Borraz que no sólo muestra lo que la investigación ufológica debió haber sido sino que es tan entretenido como un cortometraje, con sus héroes, malos y traidores. La edición incluye un capítulo inédito de mi libro Invasores y varias reseñas elogiosas, gesto que agradezco a críticos y editores.
Como dije en otras ocasiones, CdU es una revista insustituible en la biblioteca de los aficionados al estudio de los ovnis. A partir del próximo anuario, no deberá faltar en los estantes de ningún estudioso de las anomalías científicas.
Hasta ese momento, entonces.

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La “espiral de Canadá”: obra digital de un falsificador serial

Hace un par de días comentamos la llamada “espiral de Canadá” y nos preguntábamos cuál podía ser la relación entre este material y el espectacular fenómeno espiralado observado, filmado y fotografiado en Noruega en diciembre del año pasado, identificado como un misil balístico ruso. Bien, había una relación pero, ejem, era diferente a la que suponíamos. Manuel Borraz, un agudo experto en identificación de ovnis de la Fundación Anomalía, mencionaba ayer que, a varios días de un suceso  de esta magnitud, que de haber ocurrido debió tener miles de observadores, era significativo que todos los caminos llevasen al sitio TheWatherSpace.com al googlear la espiral de Canadá. “¿Le estarán colando un gol?”, se preguntaba.



Fue el amigo brasileño Kentaro Mori, editor de Ceticismo Aberto, quien dio la voz de alerta: Kevin Martin, un joven meteorólogo del sur de California, había sido el falsificador. Casi al mismo tiempo, TheWeatherSpace.com entrevistaba a Martin, quien explicó cómo había realizado los trucos, un verdadero fiasco serial, ya que utilizó seudónimos diferentes para las “evidencias” que coló al sitio. Su intención -dijo- fue poner a prueba la credulidad de estadounidenses y europeos. Su conclusión: los europeos son “menos ingenuos”, quizá porque el montaje no cuajó en Europa y sí en los Estados Unidos, donde hay “un creciente número de teóricos de la conspiración”. En su página en Facebook, Kevin da el enlace al Russia Today, noticiero que no esperó ninguna confesión para publicar el video con un sano tratamiento escéptico.

Martin no era un novato. Borraz detectó un artículo, publicado en diciembre de 2009, en el cual Martin se interesaba por la “espiral noruega”. En aquella nota y en dos videos didácticos (disponibles aquí y aquí), Martin muestra cómo, mediante una sencilla operación matemática, calculaba la altitud y la fase en la que se hallaba la trayectoria del misil ruso, lanzado desde el Mar Blanco.


Esta es la razón, entonces, por la que su fraude se parecía a la espiral de Noruega: había aprendido a imitarlo con un programa de animación gráfica. Martin confesó muy pronto el engaño y sólo le dio algunos dolores de cabeza a TheWeatherSpace: por su escasa difusión no amerita sumarlo a la línea de montajes de marketing viral registrada el año pasado.
Puso a prueba, en cambio, los reflejos de quienes seguimos estas noticias. (Los míos, confieso, fueron bastante lentos). “Si la fuente es anónima -recuerda Mori-, el video no posee valor”. Como sucedió con la falsa invasión de ovnis en Galicia producida por Terra España, “nunca hay que confiar en sucesos informados por una sola fuente noticiosa”.
En este caso, WeatherSpace fue el único medio que divulgaba los videos (con la excepción de algún ufólogo vinculado al proyecto Disclosure) . Todas las fuentes, todos los testimonios, eran falsos.
En su página en Facebook, Kevin Martin ahora promete “otra falsa alarma en Los Ángeles, esta vez con un video en movimiento, y no con gráficos computados”. ¿Cuándo? “El 4 de julio”, responde.
La broma parece estar en marcha: será complicado distinguir a sus ovnis entre los fuegos artificiales que –según las previsiones- serán lanzados esa fecha.